martes, 16 de septiembre de 2008

NOSTALGIA I (El descubrimiento)

No solamente volvemos a un lugar porque queremos. A veces, porque lo necesitamos. ¿Recuerdas el lugar donde naciste? ¿Las calles por donde andabas de la mano de tus padres? ¿Recuerdas que entonces el mundo era nuevo y era grande a pesar de ser pequeño?

Ayer en la mañana encontré un blog dedicado a Morropón, la cálida ciudad piurana donde nació mi madre. Como pueden ver aquí, se trata de una página hecha con la dedicación de quien verdaderamente ama a su tierra. Me emocionó tanto ver las imágenes de esos amables lugares que recorrí por primera vez cuando tenía seis años, que le escribí al creador de la página un correo en donde le agradecía por este inesperado regalo para mi madre, que en estos días necesita sorpresas tan felices como esta. José Luis Carlín me respondió para agradecer mis agradecimientos y para manifestarme su deseo de establecer contacto conmigo para ver la manera de seguir difundiendo por estos lares las maravillas de Morropón, “la tierra del tondero y la cumanana”. Luego de leer su correo electrónico, estuve a punto de avisarle inmediatamente de este hallazgo a mi mamá (que en ese momento estaba trabajando en el taller de confecciones) enviándole un mensaje de texto, pero preferí reservarme la primicia para cuando nos reuniéramos en la casa por la noche. En ese momento decidí también que a las seis de la tarde, hora en que escapo de esta mi solitaria prisión laboral, tomaría en la av. Bolívar un micro hasta el Callao, el puerto donde nací hace veintiocho años y que no pisaba hacía tres meses. La conexión con el hallazgo morropano es fácil de establecer.

A las seis en punto, marqué mi tarjeta y bajé hasta el portón de la empresa. Como siempre, no me despedí de nadie, pues a casi nadie me provoca hablarle. Yendo por la av. Del Río se me ocurrió hacer una escala previa. Llamé a mi amigo Christian y acordamos un encuentro en Plaza San Miguel.

En realidad, nos encontramos en la librería Crisol. Intercambiamos un par de bromas y antes de entrar le dije que luego tenía que hacerme la taba hasta el Callao. Aceptó. Bueno, no le quedaba de otra. Entré y compré Mala onda, de Fuguet. Quería comprar Bombardero (Ground Zero), de César Gutiérrez, pero no lo tenían aún. De modo que tuvimos que ir hasta Zeta Bookstore, donde sí pude adquirir este librito que tanto está dando que hablar (leer aquí los apasionados comentarios al respecto). Salimos de ahí y caminamos hasta el paradero de Plaza, al pie de la av. La Marina, en donde tomamos una 48. Si miras en dirección al Callao, verás luces entre la neblina.