lunes, 27 de octubre de 2008

CENTENARIO DE UNA LEYENDA


Hace cien años, un día como hoy, nació el genial poeta Martín Adán. Ciertamente este es el “Año Adán”, pues también se celebran los 80 años de La casa de cartón, así como los 40 años de la publicación de su tesis doctoral De lo barroco en el Perú. Acorde con estas celebraciones, Libros & Artes, la revista cultural de la Biblioteca Nacional del Perú, ha publicado un número doble (28-29) que contiene un gran especial dedicado al legendario poeta. Destacados escritores han colaborado con este merecido homenaje a quien fuera un conspicuo representante de la vanguardia poética nacional. Así, se pueden encontrar los artículos (algunos ya publicados con anterioridad) “Un hombre de letras total”, de Carlos Germán Belli; “Travesía de extrabares”, de Gregorio Martínez; y “Martín Adán en su casa de cartón”, de Luis Loayza, entre otros. Hasta donde sé, esta publicación, junto con El Dominical (en mayo) son las únicas que se han ocupado profundamente del tema (la revista Somos publicó solamente un artículo conmemoratorio este sábado y en la prensa hoy sólo destaca una nota en La República).


¿Quieres tú saber de mi vida?/ Yo sólo sé de mi paso, /De mi peso, / De mi tristeza y de mi zapato

La obra de Rafael de la Fuente Benavides (1908-1985) -bautizado por Estuardo Núñez y José Carlos Mariátegui como Martín Adán- es vasta y de vocación exploratoria. Ya en 1928, Adán había publicado diversos poemas y ese librito extrañamente bello que es La casa de cartón(1928). A inicios de la década del treinta del siglo pasado, compuso su Aloysius Acker, mítico en la poesía peruana, pues es famoso a pesar de estar inédito e incompleto, símbolo, para algunos, de la eterna insatisfacción del poeta, quien lo calificara, tras haberlo destruido, como poema simbolista y hechizo. (1928).
Apostando por el empleo de las formas clásicas, Adán escribe las diez décimas de La rosa de la espinela (1939), y consolida esta propuesta con Travesía de extramares (1946), libro en donde compone herméticos sonetos que lo harían merecedor del Premio Nacional de Poesía. Para entonces su vida era ya un espectáculo, pues conjugaba sus peregrinajes bohemios por los bares de Lima con breves estadías en el manicomio, siendo para los ojos comunes y silvestres que lo veían recorrer la ciudad enfundado en su fatigado abrigo oscuro, un simple indigente ilustrado.
En la década del 60 se recluye definitivamente en el Larco Herrera. Pero la actividad creadora no cesa y de su pluma brota el canto a Machu Picchu La mano desasida (1961), La piedra absoluta (1965) y Diario de poeta (1966 – 1973).


Poesía no dice nada / poesía se está callada, / escuchando su propia voz

Concluyo este modesto homenaje transcribiendo algunos poemas de Adán, y claro, animándolos, extraviados lectores (que en su mayoría llegan aquí de la mano desasida del azar, pues otra es su sicalíptica travesía) a conocer algo más sobre la vida y obra de este magnífico poeta peruano.


Entonces te diré de mi vida,

Que no es más que una palabra más…

La toda tuya vida es como una ola:

Saber matar,

Saber morir.


Y no saber retener su caudal,

Y no saber discurrir y volver a su principio,

Y no saber contenerse en su afán

Si quieres saber de mi vida,

Vete a mirar al Mar.


(De Escrito a ciegas)



POEMAS UNDERWOOD

Prosa dura y magnífica de las calles de la ciudad

sin inquietudes estéticas.

Por ellas se va con la policía a la felicidad.

La poesía gafa de las ventanas es un secreto de costureras.

No hay más alegría que la de ser un hombre bien vestido.

Tu corazón es una bocina prohibida por las ordenanzas

de tráfico.

Las casas rumian sus paces de buey.

Si dejaras saber que eres un poeta, irías a la comisaría.

Límpiate de entusiasmos los ojos.

Los automóviles te soban las caderas, volviendo la cabeza.

Cree tú que son mujeres viciosas. Así tendrás tu aventura y

tu sonrisa para después de la cena.

Los hombres que tropiezan tienen la carne encallecida de

oficina.

El amor está en cualquier parte, pero en ninguna está

de otro modo.

(Fragmentos de La casa de cartón)


POESÍA, MANO VACÍA

Poesía, mano vacía...

Poesía, mano empuñada

Por furor para con su nada

Ante atroz tesoro del día...


Poesía, la casa umbría

La defuera de mi pisada...

Poesía la aún no hallada

Casa que asaz busco en la mía...


Poesía se está defuera:

Poesía es una quimera...

¡A la vez a la voz y al dios!...


Poesía, no dice nada:

Poesía se está, callada,

Escuchando su propia voz.


(De Diario de poeta)

1 Comentarios:

Alexandra dijo...

Hola, Marlon, estuvo bueno este texto, me anima a conocer más sobre Martín Adán. Yo ya había leído algo de él en el colegio, pero lo que dices me da más luces. Oye, escribes lindo, me gusta esa ironía que siempre pones. Estaré atenta al siguiente post...