
Hace cien años, un día como hoy, nació el genial poeta Martín Adán. Ciertamente este es el “Año Adán”, pues también se celebran los 80 años de La casa de cartón, así como los 40 años de la publicación de su tesis doctoral De lo barroco en el Perú. Acorde con estas celebraciones, Libros & Artes, la revista cultural de
¿Quieres tú saber de mi vida?/ Yo sólo sé de mi paso, /De mi peso, / De mi tristeza y de mi zapato
La obra de Rafael de
Apostando por el empleo de las formas clásicas, Adán escribe las diez décimas de La rosa de la espinela (1939), y consolida esta propuesta con Travesía de extramares (1946), libro en donde compone herméticos sonetos que lo harían merecedor del Premio Nacional de Poesía. Para entonces su vida era ya un espectáculo, pues conjugaba sus peregrinajes bohemios por los bares de Lima con breves estadías en el manicomio, siendo para los ojos comunes y silvestres que lo veían recorrer la ciudad enfundado en su fatigado abrigo oscuro, un simple indigente ilustrado.
En la década del 60 se recluye definitivamente en el Larco Herrera. Pero la actividad creadora no cesa y de su pluma brota el canto a Machu Picchu La mano desasida (1961), La piedra absoluta (1965) y Diario de poeta (1966 – 1973).
Poesía no dice nada / poesía se está callada, / escuchando su propia voz
Que no es más que una palabra más…
La toda tuya vida es como una ola:
Saber matar,
Saber morir.
Y no saber retener su caudal,
Y no saber discurrir y volver a su principio,
Y no saber contenerse en su afán
Si quieres saber de mi vida,
Vete a mirar al Mar.
(De Escrito a ciegas)
POEMAS UNDERWOOD
sin inquietudes estéticas.
Por ellas se va con la policía a la felicidad.
La poesía gafa de las ventanas es un secreto de costureras.
No hay más alegría que la de ser un hombre bien vestido.
Tu corazón es una bocina prohibida por las ordenanzas
de tráfico.
Las casas rumian sus paces de buey.
Si dejaras saber que eres un poeta, irías a la comisaría.
Límpiate de entusiasmos los ojos.
Los automóviles te soban las caderas, volviendo la cabeza.
Cree tú que son mujeres viciosas. Así tendrás tu aventura y
tu sonrisa para después de la cena.
Los hombres que tropiezan tienen la carne encallecida de
oficina.
El amor está en cualquier parte, pero en ninguna está
de otro modo.
POESÍA, MANO VACÍA
Poesía, mano empuñada
Por furor para con su nada
Ante atroz tesoro del día...
Poesía, la casa umbría
La defuera de mi pisada...
Poesía la aún no hallada
Casa que asaz busco en la mía...
Poesía se está defuera:
Poesía es una quimera...
¡A la vez a la voz y al dios!...
Poesía, no dice nada:
Poesía se está, callada,
Escuchando su propia voz.
(De Diario de poeta)
1 Comentarios:
Hola, Marlon, estuvo bueno este texto, me anima a conocer más sobre Martín Adán. Yo ya había leído algo de él en el colegio, pero lo que dices me da más luces. Oye, escribes lindo, me gusta esa ironía que siempre pones. Estaré atenta al siguiente post...
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