domingo, 25 de abril de 2010

EL AMOR ES UNA FILA INDIA

puedo decir de ella que era una buena chica del mismo modo que pueden decir de mí que soy un buen chico.


nadie puede saber el momento exacto en que se enamora, pero sí puede establecer un momento simbólico. en mi caso, puedo decir que me enamoré de ella una noche de viernes mientras bailábamos en una de las discotecas frente a san marcos. un animoso lugar llamado "el acuario", cuyo techo de cañas me hacía acordar a las chicherías piuranas. me enamoré cuando, repentinamente, mientras bailábamos, adiviné la suavidad de su rostro bajo las luces de colores. la vi tan hermosa que deseé que fuera mi enamorada.


a la semana siguiente de esta epifanía amorosa, nos volvimos a encontrar en la discoteca y puedo evocar aún la profunda rabia que sentía cada vez que la veía bailar con alguno de sus amigos. celos. celos de los ojos de su amigo, del saludo de un vecino, y del forro de su abrigo.


cuando la veía sentada en las bancas del patio de la facultad de letras, estudiando o conversando en compañía de sus amigas, me limitaba a saludarla desde lejos y a simular ir con prisa a la biblioteca. además, cuando escuchaba mis clases de teoría literaria, lingüística o interpretación de textos, pensaba en ella. en cómo haría para declararme. me preguntaba también qué era lo que me gustaba de ella. me dije: es tranquila, risueña, estudiosa, tierna, le gusta bailar, le gustan los gatos.


llegué a hacerme amigo de su mejor amiga (que es el mejor camino para llegar a la chica que te gusta). llegué también a hacerme amigo del enamorado de la mejor amiga (que también a veces funciona). con ellos, seguíamos yendo al "acuario", a veces a los otros locales del lado, todos repletos de sanmarquinos sedientos y eufóricos. bailábamos de todo, especialmente esas technocumbias que estaban de moda. la technocumbia de la época de fujimori. las pegajosas canciones de rossy war, ruth karina, ada...


para esto de las declaraciones soy lento. demasiado lento. irritantemente lento. hasta que una noche, luego de embarcarla, me quedé conversando en el paradero con el enamorado de su mejor amiga. con mirada sospechosa, me preguntó si su amiga me gustaba. le dije que bueno, me parecía una buena chica, que nos llevábamos bien, que... ¿sí o no, marlon? calma, compadre, tranquilo, pues sí, me gusta. "pues fíjate que tú también le gusta a ella, ¿sabes? yo le tengo estima a la flaca y no quiero que nadie la haga sufrir ¿entiendes?". conversamos largo y tendido caminando a lo largo de la universitaria hasta llegar a la av. la marina.


pocos días después le dije para ver una película en la sala de video de la biblioteca central. proyectarían "la vida es bella". aceptó. dijo que le pasaría la voz a su amiga. sin embargo, cuando la vi llegar a la cola, no estaba acompañada. su amiga, a último momento, había tenido que ir con su enamorado a hacer unas compras. vimos la película. lagrimeamos durante la escena final. ella, por el pobre niño que recibía su tanque de regalo. yo, creo que de nervios por lo que tenía planeado hacer. salimos y le dije que tenía algo importante que contarle. caminamos hasta la pileta que está a pocos metros de la biblioteca. ella se sentó con las piernas cruzadas, como si fuera a meditar. bueno, lo que te quiero contar es que desde hace algunos días he estado pensando en algo que... finalizados los prolegómenos, le dije que si quería ser mi enamorada. sonrió como dándome a entender que había estado esperando eso desde hace mucho tiempo. yo también sonreía. esperando tontamente a que un cura imaginario dijera "puede usted besar a la novia". yo era un chico formal. recuerdo que sus brazos se extendieron hasta mi cuello y vi su rostro sonriéndome, más hermoso que nunca.


nos besamos, literalmente, hasta quedar sin aliento. salimos de la universidad caminando de la mano. besándonos aproximadamente cada tres metros. y seguimos besándonos en el paradero de la avenida universitaria mientras escuchábamos que los cobradores - heraldos negros de las combis asesinas me gritaban oe, mañoso, llévala al telo; métele lengua, flaco, y otros florilegios que nos hacían matar de la risa. la embarqué y me fui a esperar mi combi para ir al callao. tan emocionado estaba que cuando me cobraron pasaje pagué con dos soles y me olvidé de enseñar mi carné universitario y de pedir mi vuelto.


estuvimos nueve meses. las cosas terminaron mal. tanto así que han pasado siete años desde que terminamos, más o menos, y no nos hemos vuelto a ver. aunque es parte ya del pasado, a veces pienso en ella. es más, conté esta historia, con añadidos y supresiones, en la novela que escribí en el 2005. es la única mujer que me ha querido de verdad. en verdad, ha sido una pena no poder corresponder a este inmenso afecto. como bien escribiera el gran jorge franco en “rosario tijeras”:


“Siempre he pensado que en el amor no hay parejas, ni triángulos amorosos, sino una fila india donde uno quiere al que tiene delante, y este a su vez al que tiene delante de sí y así sucesivamente, y el que está detrás me quiere a mí y a ese lo quiere el que le sigue en la fila y así sucesivamente, pero siempre queriendo a quien nos da la espalda. Y al último de la fila no lo quiere nadie.”.


me animé a escribir esto porque anoche soñé contigo. estábamos en el patio de la facultad. me dijiste que nuestra hija tenía que llamarse josefina. yo te dije "de acuerdo".




3 Comentarios:

Mayra dijo...

Simplemente... emocionante ;) ;)

Anónimo dijo...

Hola MARLON!
Una historia de amor muy linda... me hiciste recordar cuando era adolescente, también l-e-n-t-o-o-o para madarme a una flaca.

Un abrazo!

ALEX

Hristo dijo...

Muy grande!. No se cómo me vi leyendo tu blog, y este relato me gustó especialmente.
Salu2