domingo 8 de agosto de 2010

YO, TELEVIDENTE

CANAL 1

Me encanta ver televisión. Se podría decir que la necesito. Como seré de exagerado que mi idea de felicidad incluye muchas horas de televisión. Dicen que ver tanta tele lo vuelve a uno idiota. No creo que esto sea totalmente cierto, pero, por si las moscas, entre programa y programa, me echo en mi camarote a leer. Pienso que el problema no es la tele, sino el televidente. El problema no es problema. Se trata solamente de saber elegir, de distinguir la paja del trigo. Lo mismo que en Internet, en donde abunda la basura, pero también lo valioso. Además, uno nunca debe olvidar la verdadera razón de existir de la llamada “caja boba”: el entretenimiento. Puede informar, puede educar, puede transmitir valores, sí, pero nació principalmente para entretenernos, damas y caballeros. La televisión es una amiga para pasarla bacán. Una fiel amiga que te hace reír cuando vuelves hecho polvo del trabajo. La acompañante perfecta para esos momentos en los que no quieres intercambiar palabras con nadie. Naturalmente, no hay que ser tan monse como para pasarse todo el día pegado a la pantalla iridiscente. Ya se sabe que la felicidad está en el equilibrio.


CANAL 2

A la mayoría de mis amigos no les gusta ver tele. Más de una vez les he hecho algún comentario sobre tal o cual programa, o sobre tal actriz que salió en una serie, o sobre alguna entrevista a un famoso y… me han quedado mirando cual felices habitantes de la Luna de Paita. ¿Han visto que buena dupla hacen Alec Baldwin y Tina Fey en 30 Rock? ¿No creen que deberían dar El Santo Convento todos los días? ¿Dónde venderán Unidos por la historia, el documental sobre Latinoamérica que pasó The History Channel? ¿Cuánto racismo hay en Polizontes no? ¿No es la Expoferia de las Américas un programa de entretenimiento más que de ventas? ¿Será verdad que el tío ¡Marco Aurelio! cobró 200 dólares por aparecer unos minutos en la peor película peruana de todos los tiempos? ¿Vieron el programa de Anthony Bourdain en que sale comiendo en un chifa con Gastón? ¿Vieron a Bayly jugando fútbol con Tongo? What are you talking about, man?


CANAL 3

La peor parte de ver televisión es cuando llegan los comerciales. Los odio. Los evito. Me hago el loco. Por eso, sólo puedo disfrutar a plenitud cuando soy yo quien tengo el control. Además, teniendo el poder en mis manos no sólo evito las propagandas, sino que puedo practicar el incomprendido arte del zapping, aquel ejercicio de libertad que realizaba aun en aquellos difíciles tiempos en los que uno tenía que arrastrar su fatigada humanidad hasta alcanzar el selector de canales. Qué delicia el darle una, dos, tres, cuatro, decenas de vueltas al total de canales disponibles deteniéndose tan sólo unos segundos en algún apocalíptico noticiero, en alguna divertida entrevista, en una biografía de Maradona, en un documental sobre Cuba, en un partido de futsal, en un ránking de las mejores canciones de los 90, en un programa cómico… Sin duda, la mujer que acepte vivir conmigo debe estar al tanto de todo esto. Es lo primero que le diré antes de ir al altar. Esa será la promesa de amor que tendrá que hacerme: respetar mi gusto por la televisión y mi afición por el zapping. ¿Acepta usted? ¿Sí? Pues bien, ahora sí puedo besar a la novia.


CANAL 4

Es domingo. Me he levantado a las seis de la mañana para ir a la procesión del Señor de Los Milagros. Sólo para complacerla. Hemos nadado de la mano sobre el apretujado mar de feligreses y hemos cumplido su sueño: ha visto al Cristo Moreno a un metro de distancia. Le ha tomado foto con su celular rosado. Luego de que me acompañara a comprar mi turrón Doña Pepa, hemos regresado a su cuarto. Luego de encender la tele y entregarme el control remoto, ha ido a darse un baño. Yo, echado en su cama de doble colchón, me he puesto a ver El Chavo del Ocho. Y estoy a punto de quedarme dormido por el cansancio, cuando ella aparece vestida con su buzo de pijama. Se echa a mi lado. Huele maravilloso. Seguimos viendo al Chavo, matándonos de la risa con sus payasadas. Hasta que, sin darnos cuenta, los ojos se nos van cerrando, nos vamos quedando dormidos. Como dos niños que han estado mataperreando todo el día. Antes de dejarme llevar por la inminente siesta, alcanzo a mirar su sonrisa, sus labios. Este es un momento perfecto. Apago el televisor.

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

[03:03] Hip: el 4 reafirma que se escribe mejor cuando se cuenta lo vivido
[03:03] Hip: o gran parte de lo vivido
[03:03] Hip: ayer me dijeron que missing era el mejor libro de fuguet, cómpralo para que luego me lo pases
[03:04] Hip: o te lo cambio por pola oloxiaquiensabequé