Existe otra forma de leer los libros de Deepak Chopra. Después de todo, los libros son artefactos, juguetes que cada quien puede manejar a su antojo. Por ejemplo, ahora que estoy mirando uno de los libros de Chopra sobre mi escritorio, uno que compré hace unos años por pura curiosidad, me pregunto qué pasaría si la gente dejara de considerarlo como un libro de autoayuda y más bien se concentrara en su aspecto poético. ¿Aspecto poético? Sí, cómo no, pues estoy convencido de que lo tiene. No estuvo tan equivocada la revista Time cuando llamó al autor hindú “el poeta-profeta de la medicina alternativa”. Claro, olvidemos lo de profeta.El libro en cuestión se titula SincroDestino (2003) y en la frase de portada nos invita a descifrar “el significado oculto de las coincidencias en tu vida”. Las coincidencias. Antiguo y estimulante tema literario. Baste recordar uno de los hermosos primeros párrafos de Rayuela: “Y era tan natural cruzar la calle, subir los peldaños del puente, entrar en su delgada cintura y acercarme a la Maga que sonreía sin sorpresa, convencida como yo de que un encuentro casual era lo menos casual en nuestras vidas, y que la gente que se da citas precisas es la misma que necesita papel rayado para escribirse o que aprieta desde abajo el tubo de dentífrico”. Las coincidencias no tienen explicación, nuestra inteligencia no puede aprehenderlas. El azar nos recuerda que hay poderes que nos trascienden, y la intuición de ese secreto mecanismo despierta el mismo goce espiritual que puede despertar la gran literatura.
No seamos tan cándidos entonces al leer los libros de Chopra con la misma exigencia con que leemos los tratados científicos o filosóficos. Leerlo como se lee a Einstein o a Hawking es de una ingenuidad total (la misma que manifiestan aquellos que señalan errores históricos en La Biblia). Y no importa si el mismo Chopra se considera a sí mismo un científico: su texto tiene vida propia, simplemente no lo necesita para existir.
Además, valga recordar aquí que la misma ciencia alberga dentro de su discurso enormes posibilidades poéticas. No olvidemos que, al igual que el mito, pretende explicar la realidad. Me viene a la memoria el poeta peruano Enrique Verástegui, quien ha utilizado el lenguaje matemático para construir poemas cargados de misticismo: “Toda alma es Uno, y el cuerpo -lo mismo que la materia- es cero. El uno, que es riqueza, se distancia del cero, pero el cero -que es indivisible- se adecúa al Uno. Por ello, el Uno busca su infinitud, y su infinitud es 9 porque 9 son los elementos del alma.”
De modo que cuando Chopra intenta dar un sustento científico a sus afirmaciones sobre el poder de las coincidencias, muchas veces se filtra dicho componente estético: “La razón por la que no vemos el mundo como una enorme red de energía es porque vibra demasiado rápido”. “¿Hay solidez cuando chocan dos nubes? No. Se funden y se separan. Algo similar ocurre cuando tocas un objeto. Tus campos de energía (y nubes de electrones) chocan, algunas porciones pequeñas se funden y luego te separas”.
Muchos de los temas que aparecen en Sincro Destino son los mismos que han interesado a los escritores todos los tiempos (especialmente a los de ciencia ficción), y creo que esto explica en parte el éxito de ventas de este autor. Enumero aquí algunos de ellos y coloco al lado frases del libro relacionadas con ellos:
La inmaterialidad del universo: “Las terminales nerviosas están programadas para sentir los objetos como tridimensionales y sólidos. Sin embargo, en la realidad del ámbito cuántico, la solidez no existe”.
Los límites de la percepción: “¿Qué pasaría si pudiéramos ver en el ámbito cuántico, si tuviéramos ojos cuánticos? Veríamos que todo lo que consideramos sólido en el mundo físico, entra y sale de un vacío infinito a la velocidad de la luz”.
La construcción de la realidad: “La experiencia sensorial de todos los seres vivos es una construcción perceptiva artificial, creada en la imaginación. […] Tú has imaginado tu cuerpo y el resto del mundo físico, al percibir el caldo de energía como un conjunto de entidades físicas separadas”.
La anulación de la ley de la impenetrabilidad de la materia: “La inteligencia no circunscrita está en todas partes a la vez, y puede causar múltiples efectos simultáneos en varios lugares”.
El ritmo como motor del universo: “Las células que están dentro del mismo campo de resonancia bailan al mismo son. […] Las personas saludables están firmemente atrapadas en estos ritmos. […] Toda la naturaleza es una sinfonía y formamos parte de ella”.
Y así por el estilo. Considerada de este modo, la lectura de este libro se hace tan interesante y placentera como la de alguno de los cuentos o poemas metafísicos de Borges, Cortázar, Paz o Watanabe. Obviamente, salvando las distancias. Por eso me atrevo a recomendarlo, sabiendo que en los “lectores serios” sólo provocaré una sonrisa de compasión ;)
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