En una reciente fiesta escuché decir con emoción a una chica que uno de sus sueños era conocer todo el Reino Unido, especialmente Escocia. Curiosamente, hoy de casualidad leí esto
Y, como una cosa lleva a la otra, me provocó releer un texto de Alberto Fuguet que aparece en ese imprescindible libro suyo que es Apuntes autistas. Un breve texto titulado “Coleccionar recuerdos” que se abre con una sencilla pregunta: ¿por qué viaja la gente? Para Fuguet algunos viajes tienen que ver con un aspecto poético, pues “Lo literario de viajar es que uno después recuerda algo parecido a un cuento o una novela donde el protagonista es uno mismo”. A continuación, recuerda un corto viaje suyo a Finlandia, en el que si bien llamaron su atención lo insólito del idioma (“Al parecer creado por una invasión de Marte”), y el fanatismo de sus campesinos por el heavy metal, el más valioso recuerdo que dice haber atesorado para siempre es el de la fascinante hora mágica finlandesa, pues en ese país “[…] el sol se esconde, pero no desaparece durante horas, tiñendo todo de una luz azul”.
Menciona también Fuguet un curioso libro: James Dean murió aquí: hitos cumbre de la cultura pop americana, una especie de guía para aquellos que desean visitar lugares donde vivieron o murieron algunas estrellas americanas. Digamos, por ejemplo, el hotel donde Janis Joplin murió por sobredosis. Esto le da pie al escritor chileno para explicar su motivación principal al momento de emprender un viaje: poder estar en lugares donde ciertos libros, películas y libros fueron creados-inspirados-filmados-ambientados. De ahí que en vez de ir a los museos prefiera ir a sitios donde se filmaron sus películas favoritas, o emprender “peregrinajes literarios” (al Bs. As. de Sábato y Borges,
Ahora que me faltan pocos meses para salir de vacaciones, la pregunta automática de varios de mis compañeros de trabajo y amigos ha sido: ¿a dónde viajas? Y es que para ellos la ecuación es sencilla: vacaciones = viaje. Escapar, fugar, quitarse, alzar vuelo, poner primera y arrancar, pie derecho. La verdad es que si bien me gusta viajar (especialmente si es avión) y conocer otros países y gentes, tampoco se me acaba el mundo si no me alejo de mi ciudad o país durante mi mes de descanso. Viajar no me quita el sueño. Quizás, en mi caso, mi gusto por los libros y la televisión sea lo que me permita apaciguar mis ansias de conocer realidades distintas y vivir esas aventuras y nuevas experiencias que ansían mis compañeros de trabajo, y que esperan saciar con sus viajes vacacionales.
Eso sí, puesto a elegir y en referencia a los peregrinajes de los que habla Fuguet, me gustaría entrar alguna vez al mirador de la casona de Belgrano que inspiró a Sábato para Sobre héroes y tumbas; y también me emocionaría mucho visitar la casa en Praga donde nació Kafka; pasar una noche en
¿Y tú? ¿Has pensado alguna vez a dónde te gustaría peregrinar?
1 Comentarios:
Marlón, viajar despierta cosas que un difícilmente lo enocontraría en su ciudad, aunque confieso que más de una vez viaje en un cuento borgiano.
Hay muchas de viajar, por tanto, de aventura, con equipaje o sin equipaje, con boleto de viaje o a dedo...
Saludos primo.
Alex
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