jueves 23 de diciembre de 2010

POSTAL DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO

Abres tu Facebook y vez que te han etiquetado en un arbolito de Navidad, en una postal de Año Nuevo. Muy fácil, así cualquiera. En todo caso, como soy un hombre de palabras (y de palabra), he decidido hacer llegar por escrito mi saludo por fiestas a todos esos amigos y amigas que han hecho posible (y que harán en los días que aún restan) que este año y estas vacaciones, en particular, sean memorables. Sé que es riesgoso enumerar, pues el peligro de la omisión siempre ronda, pero aquí vamos.

En primer lugar, los agradecimientos. Gracias, por sobre todo, a mi familia, a mis padres y hermanos, pues ahora que los he visto más tiempo (en especial a Eder y Anthony, con quienes tengo una deuda futbolera) he confirmado una vez más que son una bendición, todo un lujo, claro que sí. Les deseo muchas felicidades, en especial, a mi querido y respetado hermano Jorge y a su encantadora novia Anny en los proyectos que están por emprender. Deseo lo mejor también a mi siempre positivo hermano Cristian y a Justin, y les agradezco por la inédita alegría que están a punto de darnos.

Gracias a mi gran amigo Julio Núñez, a quien me alegró ver sumamente feliz en su nuevo hogar al lado de la mujer que ama. Y porque durante la conversación que mantuvimos hasta las tres de la madrugada, entendí que hay rencores que debo dejar de lado.

Gracias, Marita, cómo no, porque a pesar de que no soy el más atento de tus amigos, tu paciencia y amistad incondicional siempre me comprometen a mejorar. Y no te preocupes que antes de reenviar un correo verificaré mil veces a quién se lo estoy mandando. Gracias, Eduardo, también, porque conversar de literatura esa tarde fue de lo más interesante, más aún mientras comíamos el postre que compró preparó Marita.

Gracias, Richard, por esa tarde en que nos invitaste a Édgar, Christian y a mí a ver, en la espectacular pantalla de tu casa, esa película que, por piráticas razones, persistes en llamar “El secreto de sus ojos 2”, y que en verdad se llama Carancho. Inolvidables y precisas las empanadas que nos alcanzó tu papá, por cierto.

Gracias, Alipio, por estar siempre dispuesto a convertir tu departamento en escenario de fiestas de lo más bipolares. Gracias, porque en la primera de ellas, el cumple de Catalina La Grande, fui feliz bailando con una linda chica y polemizando contra un titán de la prensa peruana, el gran Cachete. Y porque en la segunda, el cumple de Richard, pudimos armar un gran desbarajuste con la ayuda de Kelly y su truco sicológico de amenazar con irse, de Chofi y su astuto aplazamiento de llegada, y de Eric con su jugada chistológica de aparecerse sorpresivamente luego de dejar dormido a su pequeño hijo tras leerle las tres novelas de Thays.

Aunque no creas en mis cábalas literarias, gracias, Jack, mi hermano, por haberte tomado el tiempo de leer el manuscrito de Las tristezas fugitivas y por hacerme llegar algunas sugerencias. Testigo es el balcón de la alameda Chabuca Granda, las jarras de chelas y el pisco sour. Gracias por compartir tus avances en ese proyecto que, estoy seguro, será una feliz realidad el 2011.

Salud con todos l@s mencionad@s.

Deseo también una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo a todos los Aquino y a todos los Ramírez. También, a mi estimada tía Lucha, a Ronald y la encantadora Valentina; a mi querida prima Elena allá ultramar; a mi prima Susana, que empieza una nueva vida en tierras gringas; a mi querida Liz en su distante cercanía; a la gran Blanca, patrona de los escritores chalacos; a mi hermano germano Kilian Platzer, futuro alcalde del Callao; a Inma, peruana honoraria; a Susana A., nefelibata del Sur; a Pamela C., gran compañera de juergas; a Mónica Zapata, noble corazón que siempre se da una vuelta por estos apuntes; al inubicable Edwin, con yogur y pan integral; a mi generoso primo Álex Choquemamani; a Daniel Sotomayor, que el 2011 tiene que encontrar el video del corto que grabamos; y al otro Daniel, Infante, mi primo lector; al poeta Adrián Abel; a mi dulce amiga Marilyn; al noble Masaki Sato (no olvido los alfajores argentinos eh); a mi biblioprima Silvana Aquino; al amigo que veo más horas al día, el penúltimo romántico, Gustavo Huarcayo… digo… Augusto Carhuayo; a Bereniz, a quien también agradezco por su disposición y entusiasmo (y por el panetón, claro que sí); a mis compañeros (as) del Departamento Cultural ICPNA.

(Estos ya parecen los agradecimientos del Oscar).

Damas y caballeros, no están todos los que son, pero son todos los que están :)

¡Salud!

1 Comentarios:

Anónimo dijo...

I just want to say Hi to Everyone!