jueves, 30 de diciembre de 2010

ALGUNOS DESEOS 2011

A quien corresponda:

Para este año, por favor, cumplir alguno de los deseos abajo detallados. Con dos o tres ya estoy tranquilo, de verdad. Así que para este 2011 deseo

… que obliguen a todos los choferes y cobradores de combi, custer y demás letales vehículos, a someterse a un riguroso examen psicológico. Y que aprobar esta evaluación sea condición obligatoria para que puedan salir a trabajar. Así desaparecería el 99 % de combis del país y así llegaríamos con el cuerpo y la mente sana a nuestros destinos. Además, si no fuera mucha molestia, que los pasajeros no acepten ir parados en las combis, pues eso refuerza nuestra imagen de ganado sobre ruedas (yo creo que ya me está saliendo cola).

… que los periodistas peruanos, en general, dejen de abusar del condicional en sus titulares. Por ejemplo, cuando en un arrebato de entusiasmo alguien escribió: “Paul McCartney recién vendría a Lima el próximo año, para coincidir con la gira sudamericana de U2” (El Comercio, 31/05/10). Me pregunto: ¿informar es decir lo que “sería” o lo que “es”?

… que los periodistas deportivos, aparte de andar imitando en todo a sus colegas argentinos, dejen de crear falsas expectativas sobre la transferencia de alguno de nuestros julbolistas al extranjero. Miren el caso del pobre José Carlos Fernández. Al popular “Zlatan de los pobres” lo vocearon primero para un equipo chino, luego para el Deportivo Pereira, luego para el Deportivo O’Higgins, la U Católica, el Celta de Vigo, el Newell’s Old Boys, el San Lorenzo, el Necaxa, el Argentinos Juniors… Al final, se fue aquisito nomás, al Deportivo Quito…

… que a Manuel Burga, cual Scrooge del deporte, se le aparezcan una noche tres espíritus del fútbol peruano: Valeriano López, Lolo Fernández y Alejandro Villanueva, y a punta de patadas lo hagan renunciar a la FPF.

… que sigan transmitiendo El especial del humor. Que Carlos Álvarez y Jorge Benavides se dejen de vainas y sigan haciéndonos reír hasta que nos aburramos. Además, no conozco otra forma más ingeniosa de vengarnos de los corruptos que día a día saquean al país, de los políticos mononeuronales que saturan nuestras pantallas, de los futbolistas alucinados que nos ha tocado padecer.

… que Keiko no gane las elecciones, porque por las puras no hemos avanzado aunque sea un poquito reconstruyendo el país que destruyó su padre.

Y ya pasando a un plano más personal, deseo para este 2011, entre otras cosas

… que se cumplan casi todos los deseos de mis amigos y amigas. No todos, solo los que les convienen. Ya lo dijo Santa Teresa: “Se derraman más lágrimas por plegarias atendidas”.

… que me suban el sueldo y me bajen la carga de trabajo.

… que la gente compre la novela de amor que publicaré. Y si es posible, que la lean.

… que en la boda de mi hermano no haya mucho colón y me toque una generosa porción de torta.

… que nunca ignore a quien me necesita y que nunca necesite a quien me ignore.

… que siempre pueda hacer brotar una sonrisa al que está triste, aunque yo también lo esté.

… que pueda subir un par de kilos.

… que pueda volver a enamorarme.

… que mi sobrina sea la niña más feliz del mundo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

POSTAL DE NAVIDAD Y AÑO NUEVO

Abres tu Facebook y vez que te han etiquetado en un arbolito de Navidad, en una postal de Año Nuevo. Muy fácil, así cualquiera. En todo caso, como soy un hombre de palabras (y de palabra), he decidido hacer llegar por escrito mi saludo por fiestas a todos esos amigos y amigas que han hecho posible (y que harán en los días que aún restan) que este año y estas vacaciones, en particular, sean memorables. Sé que es riesgoso enumerar, pues el peligro de la omisión siempre ronda, pero aquí vamos.

En primer lugar, los agradecimientos. Gracias, por sobre todo, a mi familia, a mis padres y hermanos, pues ahora que los he visto más tiempo (en especial a Eder y Anthony, con quienes tengo una deuda futbolera) he confirmado una vez más que son una bendición, todo un lujo, claro que sí. Les deseo muchas felicidades, en especial, a mi querido y respetado hermano Jorge y a su encantadora novia Anny en los proyectos que están por emprender. Deseo lo mejor también a mi siempre positivo hermano Cristian y a Justin, y les agradezco por la inédita alegría que están a punto de darnos.

Gracias a mi gran amigo Julio Núñez, a quien me alegró ver sumamente feliz en su nuevo hogar al lado de la mujer que ama. Y porque durante la conversación que mantuvimos hasta las tres de la madrugada, entendí que hay rencores que debo dejar de lado.

Gracias, Marita, cómo no, porque a pesar de que no soy el más atento de tus amigos, tu paciencia y amistad incondicional siempre me comprometen a mejorar. Y no te preocupes que antes de reenviar un correo verificaré mil veces a quién se lo estoy mandando. Gracias, Eduardo, también, porque conversar de literatura esa tarde fue de lo más interesante, más aún mientras comíamos el postre que compró preparó Marita.

Gracias, Richard, por esa tarde en que nos invitaste a Édgar, Christian y a mí a ver, en la espectacular pantalla de tu casa, esa película que, por piráticas razones, persistes en llamar “El secreto de sus ojos 2”, y que en verdad se llama Carancho. Inolvidables y precisas las empanadas que nos alcanzó tu papá, por cierto.

Gracias, Alipio, por estar siempre dispuesto a convertir tu departamento en escenario de fiestas de lo más bipolares. Gracias, porque en la primera de ellas, el cumple de Catalina La Grande, fui feliz bailando con una linda chica y polemizando contra un titán de la prensa peruana, el gran Cachete. Y porque en la segunda, el cumple de Richard, pudimos armar un gran desbarajuste con la ayuda de Kelly y su truco sicológico de amenazar con irse, de Chofi y su astuto aplazamiento de llegada, y de Eric con su jugada chistológica de aparecerse sorpresivamente luego de dejar dormido a su pequeño hijo tras leerle las tres novelas de Thays.

Aunque no creas en mis cábalas literarias, gracias, Jack, mi hermano, por haberte tomado el tiempo de leer el manuscrito de Las tristezas fugitivas y por hacerme llegar algunas sugerencias. Testigo es el balcón de la alameda Chabuca Granda, las jarras de chelas y el pisco sour. Gracias por compartir tus avances en ese proyecto que, estoy seguro, será una feliz realidad el 2011.

Salud con todos l@s mencionad@s.

Deseo también una Feliz Navidad y un próspero Año Nuevo a todos los Aquino y a todos los Ramírez. También, a mi estimada tía Lucha, a Ronald y la encantadora Valentina; a mi querida prima Elena allá ultramar; a mi prima Susana, que empieza una nueva vida en tierras gringas; a mi querida Liz en su distante cercanía; a la gran Blanca, patrona de los escritores chalacos; a mi hermano germano Kilian Platzer, futuro alcalde del Callao; a Inma, peruana honoraria; a Susana A., nefelibata del Sur; a Pamela C., gran compañera de juergas; a Mónica Zapata, noble corazón que siempre se da una vuelta por estos apuntes; al inubicable Edwin, con yogur y pan integral; a mi generoso primo Álex Choquemamani; a Daniel Sotomayor, que el 2011 tiene que encontrar el video del corto que grabamos; y al otro Daniel, Infante, mi primo lector; al poeta Adrián Abel; a mi dulce amiga Marilyn; al noble Masaki Sato (no olvido los alfajores argentinos eh); a mi biblioprima Silvana Aquino; al amigo que veo más horas al día, el penúltimo romántico, Gustavo Huarcayo… digo… Augusto Carhuayo; a Bereniz, a quien también agradezco por su disposición y entusiasmo (y por el panetón, claro que sí); a mis compañeros (as) del Departamento Cultural ICPNA.

(Estos ya parecen los agradecimientos del Oscar).

Damas y caballeros, no están todos los que son, pero son todos los que están :)

¡Salud!

domingo, 5 de diciembre de 2010

UN REGALO MUY ESPECIAL

Espero un regalo especial otorgado por una persona en especial. Para ser más específico: el regalo de una mujer importante para mí. Este obsequio es un libro. La única novela de Vargas Llosa que aún no he leído. Soy admirador de la obra de Mario. Desde los dieciocho años, empecé a leer sus libros. He recorrido las páginas de casi todos. “Casi”, pues he postergado siempre la lectura de uno en particular. Decidí no leerlo primero por un comentario negativo de una profesora de San Marcos. Era mi primer año en la universidad y quedaría grabada en mi memoria la enfática desaprobación hecha por la profesora Roel con la cabeza y su índice derecho al referirse a esta novela. Un libro tendencioso, sucio, deplorable. Por eso en mi lista de lecturas vargasllosianas pendientes siempre ocupó el último lugar. Sin embargo, cuando tan negativo comentario dejó de influir en mí y estuve a punto de ir a comprar la vapuleada obra, decidí trastocar el significado de su lectura. Soy una persona que ama los símbolos. Decidí que esa novela tendría un significado especial: no iba a leerla hasta que alguien me la regalara. Una persona en especial, como decía en la primera línea. Y esta vez no pensaba en mi querida madre, a quien ya le había pedido obsequiarme libros que sabía serían inolvidables, los cuales me entregó en fechas significativas como pasó con Rayuela (tras mi ingreso a San Marcos) y Cien años de soledad y El Padrino (ambos para Navidad). No, esta vez pensé en una linda chica que estuviera enamorada de mí y de la que yo también estuviera enamorado. Le contaría toda esta historia y le diría el título de la novela. Así, sus manos me ayudarían a completar este curioso rompecabezas. Desde entonces, aguardo con curiosidad ese momento tan anhelado. Aunque, para ser sincero, cada vez que siento una incontenible curiosidad por leer esa novela me pregunto: ¿tendrá sentido esta espera?